Para relatar lo vivido en la OCC del Ultra Trail Del Montblanc 2022 (OCC UTMB 2022) tenemos que remontarnos 5 años atrás cuando empecé mis andanzas en el mundillo del trail running (carrera de montaña). Como tal, esta carrera era un objetivo, meta y sueño por cumplir. En un comienzo consumía los artículos y vídeos de este magnífico evento donde siempre me impresionaba su ambiente y organización. Es, sin duda, el evento más prestigioso en el cual participan los mejores corredores del mundo. Y si algo lindo y grande tiene este deporte es que te brinda la oportunidad de competir y estar con ellos.

Decidí entonces emprender un camino que pasaba por una larga preparación para algún día poder estar ahí. Fue entonces que después de tener un cierto nivel comencé a participar en carreras que puntuaban para clasificarme en un sorteo, entonces si la suerte tocaba, pues ya estaría mucho más cerca de esta gran experiencia. Nunca fue una obsesión, fui haciendo las carreras, el objetivo era terminarlas dentro de los cortes de tiempos establecidos y así, poco a poco, fui consiguiendo los puntos. En enero de este 2022, me llega un correo en el cual se me comunicaba que estaba escogido para participar en la OCC del UTMB ¡Una ultra trail de 55Km con 3500m+! No podía creerlo la verdad, fue muy emocionante, pues sabía muy bien lo que esto suponía para mí, estaba en camino de hacer realidad otro sueño.

Se convirtió así en mi objetivo principal del año. Desgraciadamente en los próximos meses no lo tuve muy bien, estuve lleno de lesiones de esguinces en los tobillos, unos de mis puntos débiles. Esto, más trabajo y otras excusas más, no me permitieron tener una preparación adecuada para un reto de gran magnitud como al que me iba a enfrentar. Gestioné mis emociones y supe que no podría apuntarme a más ninguna carrera, increíblemente este año solo he participado en 2, la Trail Planta Cantú en Cuba y la OCC, Chamonix, Francia.

Ultra trail OCC UTMB 2022 1

Faltando 2 meses, pues empiezo seriamente a entrenar. Un primer mes en el que por el tiempo que tenía fui mucho al gimnasio para fortalecer principalmente las piernas y el core, creo que fue algo muy acertado, aunque desde luego debería haber acompañado esto con más volumen de kilómetros corriendo, cosa que no sucedió. A partir del 1 de agosto pues entonces empiezo a sumar entre 80 y 100Km semanales por montaña y senderos, sabía que iba muy justo de tiempo, pero tenía el boleto y no iba a dejar pasar esta oportunidad única de ninguna manera.

Llega la semana de competición y marcho con mi familia hacia la cita esperada. Después de 9h de trayecto en coche arribamos a Chamonix el lunes 22, un sitio que te enamora desde el minuto uno por sus espectaculares paisajes y ambiente. Hicimos estancia en Argentière, un pueblo a 9 Km de Chamonix, ese sería nuestro campo base y su elección fue muy aceptada ya que no estábamos muy lejos del centro de atención y teníamos todo lo necesario para prepararnos hasta la llegada del gran día. En lo que avanzaba el día comienzo a sentirme mal y entro en un estado gripal, la fiebre y malestar en todo el cuerpo se apoderó de mí, no podía creerlo, si ya la preparación había sido muy justa, lo que me faltaba era sentirme mal. Aun así, hice el intento de mantenerme activo, en los siguientes días realicé varias rutas de excursión con la familia, que, aunque no era suficiente, era mejor que nada y así llegamos al jueves 25.

Despiertos desde las 5:15 am nos disponíamos a ponernos en marcha hasta Orsières que era la salida. Aún con el cuerpo algo cortado tenía bien claro que iba realizar mi mayor esfuerzo para que eso no supusiera un problema entre mi sueño y yo. Desde luego, la motivación y adrenalina eran mucho mayor que este problema por lo cual, conociéndome como me conozco, me limité a darle la importancia justa.

Estamos ya en el punto de salida, pelos de punta con el ambiente, la música, animación y compañía de mi familia, la cual jugó un papel fundamental ya que sin ella este viaje hubiera sido imposible. Me aferro a un mantra que le dijo José Martí al General Máximo Gómez: «Porque usted sabe, general, que mover un país, por pequeño que sea, es obra de gigantes. Y quien no se sienta gigante de amor, o de valor, o de pensamiento, o de paciencia, no debe emprenderla». Esta ultra trail era mi país, la hice no solo por mí, sino por mi club Cuban Trail Team, proyecto de vida que represento, los trail runners cubanos que hace algunos años conocen más de cerca este deporte y cómo no, por mi país, Cuba. Poder llevar mi bandera hasta la meta y que por primera vez Cuba estuviera representada en esta grandísima competición, era algo que me emocionaba y motivaba mucho.

Llegó el momento esperado y dan la arrancada. Salimos en el primer bloque y comenzamos a movernos con la algarabía de todas las personas presentes, pasamos por delante de un colegio que espera siempre antes de entrar a clases el paso de los corredores, muy emotivo siempre ver a los niños y niñas animando. Una vez fuera del pueblo comenzamos adentrarnos en las montañas y entonces empezaba mi lucha. Mi estrategia era muy simple, caminar cada subida y correr lo que pudiera en las bajadas, tenía bien claro que tenía que dosificarme bien y evitar gasto de energía innecesario. La gran meta era terminar, pero dentro de ella estaban los puntos de cortes, cosa que tomé como referencia, el objetivo fundamental era entrar en tiempo por cada uno de ellos y solamente pensaba en el próximo a llegar.

Tuve una muy buena mitad de carrera, a un ritmo cómodo, en el cual pude adelantar unas cuantas posiciones, entrando en los puntos de controles con más de 2h de margen iba haciendo una carrera perfecta. Justamente cuando mejor me encontraba se me tuerce el tobillo en el kilómetro 24. Llevaba conmigo una venda y tobillera, accedo a ellas y me dispongo a ponérmelas. Este suceso hace cambiar completamente mi estrategia, comienzo a andar los próximos 2 kilómetros para ver cómo respondía el tobillo, no quería forzar porque fácilmente podría quedar fuera y eso era algo que no podía ni imaginar. Paso a paso el dolor se fue aliviando, había tomado un ibuprofeno, además de que la torcedura al parecer no fue mayor complicación. Al ver que podía andar sin problemas después de un tiempo, comencé a correr de nuevo.

Nada fue igual, ya que a la hora de hacer las bajadas iba con mucha precaución, pues no quería recaer y tener un mal mayor. Pasado el ecuador de la carrera, tenía por delante una larga bajada de unos casi 11Km desde el Col de Balme hasta Argentière. Ya mis piernas estaban cansadas, las rodillas iban dando señales de dolor, así que decidí tomármela con mucha calma porque sabía que luego vendría una subida de 5Km, después de haber recorrido ya más de una maratón e iba a ser muy difícil. Alternando entre el trote y caminata llego al pueblo, para mi sorpresa, estaba mi familia esperándome. Esto significó un chute increíble de energía, esa fuerza que se necesita para seguir adelante. Junto con ello sabía que tenía mucha gente pendiente de mí y veía a cada rato los mensajes de aliento en el móvil, algo muy gratificante porque nunca me sentí solo. Hay que decir que durante todo el trayecto las personas que había se volcaron en la animación, incluso alguna que otra vaca que nos encontramos también.

Ultra trail OCC UTMB 2022 2

Luego de un buen avituallamiento, llegó la hora de enfrentar la última cuesta. Las piernas empezaron a fallar por completo, los calambres se apoderaron de mí al punto de dejarme inmóvil. Causa de ello desde luego la falta de preparación, pero creo que también el no ingerir suficientes sales me pasó factura. Me costó mucho trabajo seguir bebiendo y comiendo, algo indispensable para carreras de este tipo. Me di algunos golpes y masajes en los cuádriceps para aliviar las contracturas y poder seguir. Con mucha paciencia y paso a paso continué el camino hacia La Flégère que era el punto cúspide de esta cima. Con muchísimo trabajo arribamos, ya solo nos quedaban tan solo 6Km hasta meta. Una vez ahí supe que si no sucedía algún incidente llegaría hasta el final y pensar ya que lo próximo era la mete cambió todo en mi mente.

Con la buena animación del avituallamiento comenzamos el último descenso hacia Chamonix. Fue entonces que empezaron a pasarme montón de gente por delante, yo sinceramente no podía más. Estaba destrozado físicamente y no iba arriesgar en nada, mi objetivo era muy claro, TERMINAR y toda la competencia era contra mí mismo. Creo que esos 6 kilómetros han sido los más duros y largos de mi vida, no veía la hora de llegar, pero eso sí, cada vez estaba más feliz porque sabía que en cada paso me acercaba más a mi sueño.

Es cuando arribamos a Chamonix y automáticamente saco la bandera cubana faltando 1 Km y medio aproximadamente para el final. Era mi momento, justamente como lo pensé y soñé. Una tormenta de emociones se apropia de mí y no me quedaba otra que gritar ¡VIVA CUBA, VIVA CUBA! El pueblo se vuelca conmigo, los aplausos, palabras de aliento hacían de mi llegada la más triunfal. Lágrimas emanan de mis ojos, pulsaciones de 202 por minuto, único momento en que subieron ya que mantuve una media de 148 en el resto de la carrera. Todo el tiempo trabajé en zona 3 y zona 2. Según iba avanzando más pensaba en pasar por el arco de meta y como no, ver a mi familia que me estaba esperando para entrar juntos en ella. Doblo por la última curva, mar de gente animando y veo a los míos esperándome. Llego, me detengo, les dejo la bandera y nos disponemos los 3 a entrar a la meta. Levanto los brazos y VIVA CUBA, era para lo único que me quedaban fuerzas. Con gran satisfacción, orgullo y regocijo llego al final, me fundo en un abrazo con mi familia y no siento más que felicidad por estar ahí y haber hecho realidad otro sueño. Doy una pequeña entrevista en meta, sorprendidos estaban de ver a un cubano por primera vez en la UTMB. Pido permiso y regreso con mi bandera los últimos metros de llegada y cargamos de nuevo con ¡VIVA CUBA! Para finalizar así esta maravillosa prueba y reto de la OCC del UTMB.

Como aprendizaje de cada viaje, suceso, sueño, meta o experiencia vivida os cuento que esta ultra trail no es más que un momento, unas horas efímeras, un recorrido muy maravilloso y duro. Lo más importante es el tiempo que tuvo que pasar para llegar ese día, el viaje acompañado del Cuban Trail Team, la familia, amigos y amigas. Un sueño que caducó a los 5 años y durante todo ese tiempo lo disfrutamos todo y muy bien acompañado. No llegué hasta aquí solo, ha sido todo gracias a todas esas grandes personas que me rodean que hacen de mis caminos y hazañas más fáciles y llevaderas. Por eso mi más infinito agradecimiento a todas ellas, hacen sacar lo mejor de mí. De nada valen las medallas, las alegrías, las tristezas, los logros y los fracasos si no tenemos con quien compartirlas. A todos aquellos que me conocen, los que me han apoyado durante este recorrido y a los que no tanto, o nada, también, miles de gracias. Seguiré mi camino, soñando, corriendo y cambiando, mucho por hacer y convencido siempre de que lo mejor está por llegar.

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